Los sesenta segundos de vídeo que deciden tu valoración: qué enseñar y en qué orden

Toda la valoración se sostiene sobre un vídeo corto grabado con el teléfono. No hace falta pulso de cámara ni buena luz: hace falta que aparezcan cinco cosas, y aparecen solas si el recorrido se hace en el orden adecuado. Un minuto bien grabado convierte una horquilla en un número cerrado.
Lo que sigue es el guion que enviamos por mensaje a quien nos escribe desde cualquier punto de la ciudad, del Centre Històric a la Xamora, y también al heredero que manda a un familiar con las llaves. Vale igual para un estudio junto a la estación que para una casa de Masmolets con cuadra y pajar.
Empieza en la puerta y avanza sin prisa
Arranca en el recibidor y recorre la casa como si se la enseñaras a alguien: pasillo, salón, dormitorios, cocina, baño y galería. Camina despacio, gira poco a poco y deja que la cámara vea el suelo y las paredes, porque ahí se lee el volumen que hay apoyado y colgado.
No hace falta comentar cada mueble, aunque ayuda decir en voz alta lo que se queda la familia. Si algo se va a retirar antes de la jornada, dilo mientras lo enfocas: así el cálculo se hace sobre lo que realmente vamos a bajar.
Abre los roperos: ahí está media casa
El error más común es grabar solo lo que se ve. Un ropero de tres cuerpos lleno de ropa, mantas y cajas equivale a varios portes, y desde fuera parece un mueble más. Abre las puertas de los armarios, del armario de obra del pasillo y de los altillos, aunque sea deprisa.
Lo mismo vale para la cocina: enseña los muebles altos y bajos abiertos y la despensa. El menaje ocupa poco a la vista y mucho en cajas, y contarlo bien es lo que evita que la jornada se alargue por sorpresa.
Entra también en trastero, desván, patio y cobertizo
Aquí se decide buena parte del número. Sube al desván, abre el trastero del sótano o del rellano, sal al patio, a la terraza y al cobertizo si lo hay, y graba también el garaje cuando forme parte del encargo. En las casas del casco y en los núcleos del término esos espacios suelen guardar tanto como la vivienda.
Si algún rincón está a oscuras, enciende la linterna del teléfono y pasa el plano despacio. Es preferible un vídeo feo con el desván dentro que uno bonito sin él, porque la cifra se calcula sobre el volumen completo.
Di la altura en voz alta mientras subes
La planta es un dato de la cuenta, no un detalle. Dilo en voz alta —tercero sin cabina, bajo con dos peldaños, primero con elevador hasta el entresuelo— y graba el descansillo y el arranque de la escalera. Si la finca tiene cabina, enfoca la puerta abierta un segundo: la superficie de la cabina decide si un canapé baja de pie.
Ese fragmento de diez segundos es el que nos permite calcular el reloj de operarios con precisión. Sin él, cualquier número que demos será una horquilla, y una horquilla no sirve para decidir.
Termina en la acera de enfrente con el portal encuadrado
Sal a la calle, cruza y graba la fachada desde la acera opuesta. En ese plano aparecen de golpe el portal, la anchura de la vía, la pendiente, si hay línea de aparcamiento y si existe tramo reservado al vecindario o señal de ventana horaria de reparto.
Con eso sabemos dónde aguardará el vehículo y cuántos metros recorre cada bulto a mano. Es la mitad de la condición de salida y, en el Centre Històric, la que más cambia el resultado entre dos casas de la misma manzana.
Con fotos también sale el número
Si el vídeo se te resiste, una serie de fotografías cumple el mismo papel siempre que cubra lo mismo: una por estancia con vista general, otra de cada armario abierto, una del desván y del trastero, otra del descansillo y la escalera, y una última del portal desde la acera opuesta. Con doce o quince imágenes hay material de sobra.
Lo importante no es el formato, sino que no falte ningún espacio. Y si la casa está lejos o cerrada, cualquiera con llaves puede tomarlas: una hermana, la vecina, la administración del inmueble o el agente que la enseña. La valoración se redacta igual y llega el mismo día.
Los cinco datos que conviene escribir junto al vídeo
Con el vídeo enviado, añade cinco líneas: barrio o pueblo y calle; altura y si hay elevador; superficie aproximada; fecha tope si la tienes; y cualquier particularidad de la salida, como pendiente, portal angosto, descansillo justo o comunidad con franja de carga.
Con esos cinco datos y el paseo grabado, la valoración sale redactada dentro del horario de oficina, con el importe cero firmado o con el capítulo que lleva tarifa y su motivo. Puedes mandarlo todo desde contacto y repasar antes qué entra en el encargo.
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